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Un "típico" día de lluvia.

Publicado por Vegen Isennawa el 12 de marzo de 2012
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"Según yo lo veo, si quieres el arcoiris, tienes que aguardar la lluvia."
Dolly Parton

Hallo Leute:


   Los días de lluvia pueden ser fantásticos, puesto que hacen el clima refrescante, o crea un ambiente diferente, haciendo recordar momentos especiales para cada uno.

   También pueden ser malos, porque quizás no se esté preparado para recibirlo: el paraguas en casa, cargando portátiles u otro dispositivo que requiera estar alejado del agua... O simplemente, estar recorriendo distancias largas sin tener caminos adecuados para el desagüe.

   Pues bien, esto es una crónica más de lo que le puede pasar a cualquiera en un día de lluvia.

   Te levantas temprano, mentalizándote de que tienes un examen a las nueve de la mañana. Te bañas, arreglas y terminas de preparar lo que te llevarás. No alcanzas a desayunar, por lo que tomas un yogurt y unas galletas y sales de prisa a alcanzar a la persona quien te hará el favor de llevarte hacia la parada más cercana de tu transporte (tu padre, tu vecino, tu hermano).

   Estás ya ahora en una de las paradas, y comienza a lloviznar. Tienes varias opciones para ir hacia el lugar de destino, entre ellas el "Tren Ligero" y un camión. Si eliges el primero, sabes que tardarás casi el doble del tiempo para llegar a tu destino, pero es seguro; si escoges el segundo, harás mejor tiempo, pero tienes en consideración que es una de las rutas más peligrosas de la ciudad de Guadalajara. Además, para llegar al examen, tomarás como transbordo una segunda ruta que tienen en común ambas opciones. Más aparte, cualquiera de las opciones tiene como estado final una caminata de alrededor de 800 metros hasta la entrada de la escuela (no hay exageración en mencionar esta cifra).

   Se elige la primera opción. Caminas tranquilamente por el puente peatonal para llegar a la estación, con la esperanza de que baje la lluvia. Terminando de bajar del puente, agradeces que no se te olvidó cargar un paraguas. Además, debes protegerte, porque tienes principios de gripe.

Toma aérea del Tren Ligero, en la estación Urdaneta.

   Llegas a subirte al tren y tomas asiento. Conforme vas avanzando por las estaciones, notas que la lluvia ha aumentado su intensidad, que el tráfico se pone difícil, y recuerdas que aún tienes que tomar otro transporte para llegar a tu destino. Y, que además, esta terminal no está techada. Suspiras y ruegas porque baje la lluvia.

   Llegas a la estación, y la lluvia sigue ese mismo ritmo, sin esperanzas a que baje. Te formas en la fila para tomar el Pre-Tren, y tienes suerte de que llegue en ese momento y puedas sentarte. Durante el camino te pones a leer, pensando en el curso que tendrás. Comes algo que compraste por un Seven cercano a la estación de PreTren, un sandwich marmolaeado de pavo (no sé porqué rayos tengo una buena memoria para comidas no comunes en tiempos no comunes). Hasta ahora llevas media hora de camino a partir de que subiste al segundo transporte.

No sé porqué tomé esa fotografía. Tal vez no tenía nada que hacer.

   Llegas a la terminal del PreTren, y la lluvia se ha calmado un poco. El trayecto duró alrededor de 40 minutos, y aún queda la brecha a pie. "¡Bien! Al menos ha bajado la lluvia", piensas.

 Entrada de la estación Juárez del Tren Ligero, ubicada en uno de los bloques del parque Revolución.

   Cruzas la avenida sin problemas, y llegas a la brecha que conduce directamente a la brecha. El camino empedado, pulido por el constante paso de personas, bicicletas, vehículos motorizados de todos tamaños y cascos de caballos. es más resbaladizo por la reciente lluvia, por lo que cada paso mal dado es sinónimo de una caida segura.

   El camino cambia de empedrado a un camino de tierra. La lluvia arrecia, llegando a aumentar el nivel de los charcos de agua, llegando arriba del tobillo. El trayecto se pone lodoso, y el viento llega fuerte, pudiendo doblar el paraguas. Lo arreglas, y tratas de cubrir tu mochila, que lleva dentro una lap top. Miras a un lado y observas como un chico camina rápidamente, teniendo el mismo destino. Este chico no lleva paraguas, y su mochila está descubierta. "Espero no trajera laptop", piensas.





Flora típica de Camino Arenero.


   Llegas a la escuela toda empapado. Entras al edificio y sientes un calor reconfortante, seguido de un frío calador del aire acondicionado del salón donde se impartirá el curso. La instructora ya estaba allí, esperando a que llegaran todas las personas inscritas, así como uno que otro alumno de la universidad. Al final sólo fueron cuatro personas ese día.

   Revisas tu registro, y te das cuenta que no fue hecho de manera correcta, aún siguiendo los pasos que te dijeron días antes; por lo que realizas de nuevo el proceso de inscripción al curso. No tardas mucho, pero recordar dónde dejaste la imagen de tu credencial de elector escaneada es engorroso, ya que anteriormente la guardaste a prisas.

   Comienza el curso. Por ser una certificación MTA (Microsoft Technology Associate) en redes gratuita piensas que vale la pena cualquier sacrificio (al menos a alguien que quería aprender sobre redes, aún sin ser su fuerte).

   Haces la primera prueba de simulación, y vez que no andas tan mal en ello. Luego tratas de hacer el segundo examen ficticio, y notas que no puedes accesar a la página. Revisas conexión de red, actualizas página... Incluso golpeas el gabinete (no ayuda en nada, pero te desestresa un poco). Pero nada funciona. Volteas hacia los compañeros del curso, y notas que tampoco les funciona, y que el instructor tampoco puede resolverlo. Éste va al área de sistemas, y comprueba que está funcionando todo correctamente. Llama a la central, y se da cuenta que sus servidores estan fallando, y que tratan de resolverlo. Pasan una, dos horas, y aún el problema persiste.

   El instructor dice que al día siguiente (sábado) se reanudará el curso. Todos nos retiramos del lugar, y llegando a tu hogar avisas a los posibles interesados del curso lo que pasó.

   Al día siguiente llegas, y observas que hay más gente, incluido un amigo tuyo, con el que platicas para amenizar la espera. Son las 10:00, y aún no se ve nadie de MTA. Van a preguntar al controlador de acceso sobre los cursos que se darán ese día en el edificio. Te infoma de una certificación de Java y de otro curso de base de datos. Pero de MTA, nada.

   Esperas otra media hora, y no aparecen. La gente se va retirando, y vas perdiendo las esperanzas. Ya una hora después, tu amigo y tú deciden irse.

   Esto me pasó como en julio-agosto del 2011. Estábamos de vacaciones, pero decidimos ir al curso. Se empezó a escribir esta nota por esas fechas, pero por falta de tiempo no pude terminarla hasta ahora.

   Bien, pues unos de los consejos que les puedo dar es que se infomen bien sobre los cursos dados en su universidad, y pedir algún modo de contactarlos para evitar casos como el expuesto aquí. Además de siempre cargar con un paraguas y un impermeable. También es bueno comprarse una mochila para portátiles que sean a pueba de agua.

   Y ustedes: ¿qué pueden contar acerca de los días de lluvia?

Tschüss!

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