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Exámenes: su transcurso y la agonía

Publicado por Vegen Isennawa el 25 de marzo de 2011
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"Las pilas de la calculadora de bolsillo, que han durado todo el curso, se agotarán durante el examen final de matemáticas"
Primera ley de Murphy sobre los exámenes finales.

Hallo Leute:

   Como es bien sabido entre los estudiantes de cualquier nivel, la época de exámenes es la más temida por la mayoría de nosotros, ya sea porque no estudiamos lo suficiente, por el corto tiempo que nos queda para otras actividades o simplemente el estrés generado al sólo saber sobre ellos.


   Nos avisan de la fecha de examen con anticipación (o tal vez nos anuncian todas las que habrá en el periodo escolar). Muchos de nosotros nos proponemos a estudiar poco a poco para que no se nos acumule el trabajo; o mejor aún, siempre poner atención a clases, haciendo mejores notas para poder tener una referencia.

   Pero, se llegan esas fechas, y ahí se llega la hora de la verdad.

   Quienes sí hicieron caso a las clases, tomaron buenas notas, leyeron y realizaron sus tareas, tendrán idea de contestar su evaluación con seguridad, sin importar qué calificación obtengan, y no sentirán tanta presión.

   Pero si no hicieron algunas de las cosas mencionadas anteriormente, sentirán que no podrán, que "se los llevará el chahuistle", que fracasarán y que es un examen de resistencia en vez de conocimientos.

   Tratarán de estudiar un día antes; o peor aún, cinco minutos antes de la hora fijada para su realización. Sería un milagro que tuviesen buenas notas, pero generalmente no es así: jeroglíficos egipcios abundarán las hojas del cuaderno, incluso exhibiendo la poca habilidad artística (o mucha, dependiendo el caso) del dueño de esa libreta, incursionando desde los típicos corazones hasta partes del cuerpo humano innombrables en este momento por estar en horario familiar. Solemos pedirle prestado las notas a alguna otra persona que sí tomó en serio las indicaciones del profesor, pero a veces nos encontramos con que alguien tuvo la misma idea, por lo que lo buscamos o recurrimos a sacarles copia, sabiendo que no se verán igual.

   Hay quienes tienen la "audaz" idea de crearse un acordeón (he leído que les llaman chuletas en otras partes), ya sean las típicas de papel enrollado, o entrando al mundo digital, dentro de los celulares en forma de archivos de texto, en formato pdf, imágenes o en audio. O los más ingeniosos hacen uso de la física: pegando las hojas en las vigas y utilizando espejos para reflejarlas en los zapatos o en otro punto no visible por el maestro.

   Durante el examen, tratando de mirar al frente, golpeando la mesa con el lápiz, girando la cabeza, entre otras posturas raras, buscamos concentrarnos en el dicho proceso. Algunos, de manera discreta, buscan copiar al de a lado, o pasarse las respuestas, ya sea en un borrador, enrolladas dentro de un sacapuntas, con clave morse o buscando hacer un lenguaje para ese fin.

   Y lo demás, ya es historia.

   Espero les haya servido este texto para entretenimiento, no utilizando ciertas técnicas que se manejan aquí, que han sido vividas por una servidora y muchos compañeros de clases a lo largo de la vida como estudiante.

   Y tú, ¿cómo te enfrentas a la temporada de exámenes?

   Tschüss!

P.D.: Agradecimiento especial al motor de búsquedas de google al proporcionar las imágenes usadas.

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