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En sus marcas, listos... ¡Fuera!

Publicado por Vegen Isennawa el 19 de enero de 2011
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Hallo Leute!:


Cuesta de enero, febrero loco y marzo otro poco.

Pues bien, primeramente, bienvenidos a este nuevo año, uno antes de nuestra inminente destrucción, según los mayas. (¿O será acaso un cambio del orden del mundo?)



Describo la situación siguiente:

Llega diciembre. La gran mayoría está feliz de que llegan estas fiestas: sacan sus adornos (muchos desde septiembre), preparan buñuelos, piensan en cómo organizar las posadas, invierten su salario para que sus hijos compren pirotecnia. Aunque, existirán muchos "Grinch's" que no quieren ni saber de la navidad.



Llega el día 12. Rosarios, programas televisivos, atole, tamales. Anuncio efectivo de que ya se deben preparar para las verdaderas posadas, y no las así llamadas fiestas que se realizan en esas fechas. Peregrinaciones, pensamientos varios... Todo por "La Lupita", como la llaman cariñosamente.

Luego llega el día 16, en el cual inician las mencionadas posadas. María, José y el burrito están recorriendo las calles, mientras que los niños y adultos, la mayoría desafinados, cantan villancicos. Llegan a una casa, y empiezan a pedir un alojamiento para las figuras por medio de "en el nombre del cielo...", a cambio de dulces, atole, tamales, entre otras ricas fritangas (que, aquí entre nos, ya se me está haciendo agua la boca).


Pero, ¿qué pasa? Apenas recuerdas que deberás regalar algo. Si juntaste dinero, tendrás una parte solucionada. Pero si no, pobre de ti, a ver como conseguir dinero, ya sea trabajando, pidiendo prestado o empeñando (y no digo más ideas porque luego les hago volar su imaginación).

Además, quienes cumplen en este mes años (hay muchos casos, aunque no todos pueden aplicar a esto) tienen que competir con todas las festividades para que se acuerden de que es su día. A veces hasta para que sus padres se acuerden.


Se ven oleadas de personas que regresan del otro lado del charquito para ver a sus familiares, para recordar buenos momentos y conocer más familiares. Esto se aprecia mejor en los pueblos.

El 25 de diciembre llega, y todos los regalos se dan. A veces es lo que no nos gusta, o a veces hasta algo estúpido... Y a veces solemos hacerlo así.

El día 31 llega, y la carrera de las uvas comienza. Hay que hacer buenos propósitos y proponernos metas... o ser lo más realistas y cumplirlas como sea posible.
Además, no hace falta aquel que no se ha bañado en semanas. Fumigación inminente.

Así, el día 6 de enero llega. Se parte la rosca, y se asigna a las víctimas que traerán los tamales para el día 2 de febrero.

Y con este artículo les doy un feliz año atrasado a todos.

Ahora, ¿quién traerá los tamales?

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